El día comenzó como era de esperar, tras la caída del día anterior la pierna derecha no la notaba bien del todo, pero no tenía un dolor excesivo, todo era normal con tan pocas horas de descanso; yo ya sabía a lo que me exponía corriendo el sábado por la tarde.
Así me planté en Triana. Por la noche había estado pensando cómo realizar la prueba y llegue a la conclusión de que esta vez, de verdad, iba a intentarla hacerla de menos a más, ya que el ritmo mío tampoco iba a dar mucho de sí (estuve reflexionando en toda la semana que llevaba: quizás había hecho demasiados kilómetros, sin apenas descanso y ya había hecho 2 competiciones).
Me coloqué en la salida por la parte central tirando hacia atrás, no como en todas las demás, que incluso en la del distrito Nervión salí justo de la línea de meta. Comencé con un buen ritmo para haberlo mantenido e incluso disminuirlo en los últimos kilómetros (5:56min/km). Iba bien, iba cómoda tanto así que el segundo kilometro lo consigo disminuir 5 segundillos. La situación parecía que iba saliendo como estaba prevista, pero claro, en apenas 2 kilómetros no te puedes imaginar cómo vas a estar en los 8 siguientes que quedan por recorrer. En fin, lo importante era que no tenía dolor y que iba contenta por ello. En este segundo kilometro de repente me llaman por detrás y cuando me fijo me veo al lado a un gran atleta, disfrutando como siempre, sea cual sea la distancia, el ritmo o la compañía que lleve. Ya todo el caminito juntos, dándole yo porrazos de vez en cuando en su brazo y al igual que en la otra carrera que compartimos, hablando casi sin parar.
Así me planté en Triana. Por la noche había estado pensando cómo realizar la prueba y llegue a la conclusión de que esta vez, de verdad, iba a intentarla hacerla de menos a más, ya que el ritmo mío tampoco iba a dar mucho de sí (estuve reflexionando en toda la semana que llevaba: quizás había hecho demasiados kilómetros, sin apenas descanso y ya había hecho 2 competiciones).
Me coloqué en la salida por la parte central tirando hacia atrás, no como en todas las demás, que incluso en la del distrito Nervión salí justo de la línea de meta. Comencé con un buen ritmo para haberlo mantenido e incluso disminuirlo en los últimos kilómetros (5:56min/km). Iba bien, iba cómoda tanto así que el segundo kilometro lo consigo disminuir 5 segundillos. La situación parecía que iba saliendo como estaba prevista, pero claro, en apenas 2 kilómetros no te puedes imaginar cómo vas a estar en los 8 siguientes que quedan por recorrer. En fin, lo importante era que no tenía dolor y que iba contenta por ello. En este segundo kilometro de repente me llaman por detrás y cuando me fijo me veo al lado a un gran atleta, disfrutando como siempre, sea cual sea la distancia, el ritmo o la compañía que lleve. Ya todo el caminito juntos, dándole yo porrazos de vez en cuando en su brazo y al igual que en la otra carrera que compartimos, hablando casi sin parar.
Al poco tiempo, de nuevo me reencuentro con otro gran atleta, éste de mi club, que por culpa de su rodilla se vio obligado a parar y se quedó esperándome. ¡Qué gran carrera te marcaste Álvaro! ¡Que te perdí un poquitín de vista, pero como un autentico campeón aumentaste el ritmo en los últimos kilómetros y me sacaste más de un minutillo! Estando lesionado y todo; quizás no debiste haberla hecho, pero ahora no es tiempo de pensar en eso, es tiempo de descansar y tener paciencia ya verás como en menos de lo que crees puedes volver a competir de verdad, sin dolores ni problemas.
Volviendo a la carrera, el tercer kilometro me sale a un ritmo exactamente igual que el primero; “bueno no pasa nada” me dije, para mí eso es normal que pase, por lo menos no existía mucha diferencia, podía decirse que iba más o menos a un ritmo constante, no le di más importancia, la verdad, tampoco me dio mucho tiempo a dársela pues iba inmersa en una conversación constante.
Y llegó el momento en el que ritmo sobrepasó los 6min/km… Fueron cinco los kilómetros en los que el ritmo fue muy lento, no había manera de aumentarlo la verdad, pero me vuelvo a repetir en lo dicho: no me importaba, iba disfrutando y el tiempo, tras la carrera del día anterior, sabía que no iba a salir muy bueno. Por cierto, Leo, ¿te acuerdas cuando me preguntaste que ritmo llevábamos, que te contesté que no te lo decía? Íbamos a 6:30min/km… ¿tu notabas que íbamos casi andando verdad? Jajaja
Pero bueno a partir de ahí empezamos a aumentar el ritmo, los dos últimos kilómetros volvieron a salir a menos de 6min/km y la entrada en meta la hicimos a menos de 5min/km.
En resumen, la carrera salió lentita pero no forzada, alegre, divertida y entretenida. Podría haber salido mejor de ritmo, claro, pero para ser el final de una semana cargada de entrenamientos y competiciones no estuvo nada mal.
Antes de terminar me gustaría felicitar también a dos de mis compañeros Jartibles, Antonio y Paqui, y sobre todo a esta última, que no notó tanto como yo la competición del día anterior y que hizo un tiempo bastante bueno; este domingo nos vemos en los 10km de la Divina Pastora juntas ¡guapa!
Y mis últimas palabras de esta entrada van dedicas a la persona que me acompañó. Muchísimas gracias por todos y cada uno de los consejos que me has dado y me darás, por haber compartido dos carreras conmigo y habérmelas hecho tan amenas y, simplemente, ¡por ser como eres! Felicidades por eso último, campeón.
Volviendo a la carrera, el tercer kilometro me sale a un ritmo exactamente igual que el primero; “bueno no pasa nada” me dije, para mí eso es normal que pase, por lo menos no existía mucha diferencia, podía decirse que iba más o menos a un ritmo constante, no le di más importancia, la verdad, tampoco me dio mucho tiempo a dársela pues iba inmersa en una conversación constante.
Y llegó el momento en el que ritmo sobrepasó los 6min/km… Fueron cinco los kilómetros en los que el ritmo fue muy lento, no había manera de aumentarlo la verdad, pero me vuelvo a repetir en lo dicho: no me importaba, iba disfrutando y el tiempo, tras la carrera del día anterior, sabía que no iba a salir muy bueno. Por cierto, Leo, ¿te acuerdas cuando me preguntaste que ritmo llevábamos, que te contesté que no te lo decía? Íbamos a 6:30min/km… ¿tu notabas que íbamos casi andando verdad? Jajaja
Pero bueno a partir de ahí empezamos a aumentar el ritmo, los dos últimos kilómetros volvieron a salir a menos de 6min/km y la entrada en meta la hicimos a menos de 5min/km.
En resumen, la carrera salió lentita pero no forzada, alegre, divertida y entretenida. Podría haber salido mejor de ritmo, claro, pero para ser el final de una semana cargada de entrenamientos y competiciones no estuvo nada mal.
Antes de terminar me gustaría felicitar también a dos de mis compañeros Jartibles, Antonio y Paqui, y sobre todo a esta última, que no notó tanto como yo la competición del día anterior y que hizo un tiempo bastante bueno; este domingo nos vemos en los 10km de la Divina Pastora juntas ¡guapa!
Y mis últimas palabras de esta entrada van dedicas a la persona que me acompañó. Muchísimas gracias por todos y cada uno de los consejos que me has dado y me darás, por haber compartido dos carreras conmigo y habérmelas hecho tan amenas y, simplemente, ¡por ser como eres! Felicidades por eso último, campeón.
No será la última Mari Reyes. Ya sabes que me tienes a tu disposición para cualquier cosa que me necesites.
ResponderEliminarNos queda muchísimo por disfrutar de este deporte... un besito campeona! vamossss go go go!